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Gastritis por estrés: 7 cosas que debes hacer

Ante el incremento del ardor derivado de la gastritis cuando estamos atravesando por un pico de estrés, nuestra primera asociación es creer que el estrés detona una mayor producción de ácido en nuestro estómago. Sin embargo, eso no es correcto, sino un mito más acerca de cómo el cuerpo reacciona ante las diversas enfermedades que lo atacan. Para comprender cómo se produce la gastritis por estrés, hay siete cosas que debes saber.

Siete verdades científicas acerca de la gastritis por estrés

Para poder eliminar una afección de manera efectiva y a largo plazo, primero es necesario saber cómo actúa en nuestro cuerpo. Así que ha llegado la hora de derribar los mitos acerca de la gastritis por estrés para conocer de qué forma ambos se conectan para dañarnos.

Verdad # 1 – El problema no es el exceso de ácido, sino su déficit

Asociamos la gastritis por estrés con una sobreproducción de ácido estomacal. Sin embargo, resulta muy sencillo deducir que este no puede ser el problema, ya que la función de nuestro estómago es, precisamente, producir ácido. Por lo tanto, un exceso de producción no es el problema, sino que el daño se ocasiona cuando dejamos de producir el moco protector que mantiene a las paredes del estómago protegidas del indispensable ácido.

¿Y por qué dejamos de producir ese moco protector?

Por la desconexión entre el cerebro y nuestro sistema digestivo, lo cual ocurre cuando el estrés desencadena una producción excesiva de cortisol y adrenalina.

Verdad # 2 – La preocupación

Si desglosamos la palabra “preocupación”, obtenemos dos palabras: “pre” y “ocupación”, lo cual nos arroja una dupla capaz de diezmar nuestra salud. Preocuparse significa ocuparse antes de tiempo, y, en la mayoría de los casos, también significa estresarnos por algo que nunca sucederá.

Por lo tanto, nos trasladamos a ese lugar en el que se encuentra la mente: ese trámite que debemos hacer mañana, ese resultado de los análisis clínicos que estamos esperando o esa conversación que tenemos pendiente con nuestro jefe al final del día.

Entonces, así como la atención crea y la intención transforma, nuestro cerebro empieza a enviar señales de alerta, las cuales nuestro cuerpo transforma en diversas molestias, una de las cuales es la gastritis por estrés.

Verdad # 3 – Falta de ocupación

No, no nos referimos a la falta de actividades cotidianas, porque sabemos muy bien que es el exceso de ellas lo que produce gastritis por estrés, sino que estamos hablando de lo que ocurre cuando nos preocupamos en exceso y nos paralizamos.

Por eso es tan importante tomar acción ante cada inquietud que amenace con convertirse en una preocupación. Si desarrollamos la habilidad de diseñar soluciones ante cada semilla de problema, el estrés por preocupación ya no se generará, y entonces habremos cerrado una de las puertas de la gastritis por estrés.

Verdad # 4 – La respiración es fundamental

¿Es posible que algo tan automático e imprescindible para la vida, nos alivie la gastritis por estrés? Está científicamente comprobado que sí. No obstante, para que funcione, debemos llevar a cabo cada inhalación y exhalación de manera consciente, profunda y con la intención de estar en el momento presente.

Verdad # 5 – Entender la diferencia entre quietud y no hacer nada es clave

Si eres el tipo de persona que se rehúsa a practicar la paz interior porque la asocias con la inactividad, ahí podría estar la causa de tu gastritis.

No solo es posible, sino altamente recomendable, llevar a cabo todas tus actividades en el máximo estado de quietud posible. La quietud es la antesala de la calma, y la calma forma una barrera protectora contra el estrés.

Aunque parezca una contradicción, alcanzar el estado de quietud requiere de un esfuerzo de tu parte, ya que la tendencia natural de nuestro cerebro es llenarnos de adrenalina para poder sacarnos todas nuestras obligaciones de encima lo antes posible. Claro, al alto precio del estrés.

Verdad # 6 – Necesidades falsas

Una de las improntas más representativas de nuestros tiempos son las necesidades falsas. Para que puedas comprender de qué se trata este asunto, te compartiremos un cuento popular que dice así:

“Un pescador se encontraba reposando sobre una roca cuando un empresario pesquero pasó a su lado y le dijo:

—¿Qué haces aquí a estas horas? ¿Son apenas las dos de la tarde? ¿Es que acaso se ha roto tu barca?

—Nada de eso —respondió el hombre, —es que ya pesqué lo que necesitaba para hoy, así que estoy descansando.

—¡Eso es terrible! —Respondió el empresario. —¿Por qué no sigues pescando hasta el anochecer para así ganar más dinero?

—¿Y por qué querría yo más dinero? —Preguntó con tranquilidad el pescador.

—Pues para comprarte más barcas y contratar a otros pescadores que trabajen para ti, y entonces así poder disfrutar de la vida.

¿Y qué crees que estoy haciendo en estos momentos?

La moraleja de este cuento debería llamarnos a todos a reflexionar acerca de por qué estamos trabajando sin cesar en actividades que no nos llenan y para personas que son increíblemente buenas en aumentarnos el estrés.

Verdad # 7 – Exigencias innecesarias

Reducir la gastritis por estrés es el resultado de comprometerte a cambiar tu estilo de vida, y para ello no puedes pasar por alto las exigencias que has cargado sobre tus espaldas. Haz una lista de tus actividades diarias. Ahora léelas y pregúntate: ¿Todo esto me corresponde a mí, o acaso estoy haciendo el trabajo de mi pareja, de mis hijos y de mis padres, por ellos?

La gastritis por estrés es tan solo una de las múltiples consecuencias que el estrés nos tiene preparadas. Por lo tanto, si lo eliminas, te estarás ahorrando una cascada de enfermedades derivadas del exceso de cansancio y de agobio que este produce. Si estás en Chile, entonces cuentas con un fantástico plantel de psicólogos especializados en estrés a tu disposición. Contáctalos hoy y evítate problemas mañana.

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